La tinta roja del sufrimiento
No busco justificar porque soy vegetariana
No busco justificar porque soy vegetariana, porque considero que los actos de justicia, simplemente tienen el derecho de ser por causas que responden al respeto y a la dignidad.
Sin embargo, tampoco puedo omitir la avasalladora realidad de la condición animal, resulta monstruoso pasar por el mercado y ver montones cadáveres descuartizados o envasados en cartones y latas que representan irónicamente a un animal feliz que dice… ¡ven y cómeme! o la venta de mascotas (animales enfermos y tristes).
Este lamentable escenario es una constante en la vida de los seres humanos, nuestra ignorancia y pobreza de espíritu nos impide ver: el hambre, explotación, enfermedad, esclavitud, maltrato y asesinato sin la mas mínima conmiseración cuando se trata de animales, ni siquiera la sangre y los rostros de dolor de miles y miles de seres inocentes incapaces de defenderse nos han hecho reaccionar.
Muy a menudo la lucha social por reivindicar los derechos de los animales se ve ensombrecida por las industrias, carnicas, pesqueras, peleteras, químicas
y de entretenimiento, el negocio de la crueldad y la injusticia no conoce limites, utilizan toda clase de argumentos para crear en las personas falsas necesidades, pero la verdad no necesitamos comer carne para tener una dieta balanceada y sabrosa, tampoco necesitamos la piel de zorro para estar bien abrigados y no resulta divertido ver como un tigre hambriento y con el lomo repleto de cicatrices cruza un aro de fuego.
Todo lo anterior esta basado en una idea egoísta y llena de discriminación “los humanos tenemos derecho a disponer de los animales porque somos superiores”, bajo este endeble pensamiento hemos basado nuestra forma de vivir y convivir, así con la tinta roja del sufrimiento, se ha escrito el destino de los animales no humanos en este planeta cada vez mas poblado y desequilibrado por los victimarios, por aquellos incapacitados para percibir el dolor y el especismo.
Las tragedias humanas mas terribles y todas las formas de discriminación están basadas en la supuesta superioridad del que agrede, la historia nos ha demostrado una y otra vez las terribles consecuencias de esta tiránica conciencia, los animales no son la excepción, llevan siglos encadenados a nuestros caprichos, destinados a la soledad y agonía, sin haber cometido pecado o crimen alguno.
Y todavía se alzan voces que señalan a los vegetarianos como radicales, es una pena que se considere radical salvar la vida de un inocente, alejarlo de la escopeta, del antídoto venenoso, del cuchillo, el látigo y el aislamiento, si aun comes carne o participas de alguna forma de maltrato animal, reconsidéralo.
Cecilia Salinas

