¿Por qué vegetariana?

Cuando por fortunas de esta vida me sensibilicé ante las necesidades de las demás especies animales, debo admitir que mi campo de conocimientos era demasiado limitado y creía que los esfuerzos por mejorar la calidad de vida de los no humanos, se limitaban
Claudia Eyline Ortega

Cuando por fortunas de esta vida me sensibilicé ante las necesidades de las demás especies animales, debo admitir que mi campo de conocimientos era demasiado limitado y creía que los esfuerzos por mejorar la calidad de vida de los no humanos, se limitaban a rescatar perros y gatos. Por aquéllos tiempos yo ignoraba plenamente la situación que priva en las plazas, en los circos, en las granjas peleteras, en los acuarios y zoológicos, en los laboratorios... y vivía en el más absoluto desconocimiento de que todos esos seres predestinados al consumo humano, ven pasar sus vidas en condiciones tan miserables.

La idea de abandonar el consumo de carne no surgió inmediatamente, y fueron muchos los factores que retardaron mi conversión: Toda una vida de omnívora, creciendo entre adultos particularmente carnívoros, en un hogar en donde se preparan guisos con carne los siete días de la semana... en una sociedad en la cual la idea del vegetarianismo suele asociarse a dietas médicas prescritas para combatir ciertas enfermedades o padecimientos, pero no a un estilo de vida saludable ymenos a una manera efectiva de ayuda hacia los no humanos.

Por lo tanto, creo que en mi caso todo fue cuestión de reflexión... Más allá de toda la crueldad que reina en las granjas industriales y en cada rincón donde un no humano es matado para consumo humano, comprendí que no es coherente defender a un ser a quien terminaré comiéndome... que no es lógico promover los derechos de una criatura y al mismo tiempo, contribuir a que se le dé muerte... que un verdadero respeto hacia todos ellos, implica dejar de verlos como recursos alimenticios, porque ciertamene no lo son.

Esta decisión, de convertirme en vegetariana, es una de las más importantes que he tomado y honestamente, no me ha resultado difícil en lo absoluto. El respeto a los no humanos es razón suficiente para abandonar los viejos hábitos especistas con toda la convicción puesta en un estilo de vida cada vez más respetuoso. Aunado a ello, es sorprendente la cantidad y variedad de platillos que se pueden saborear, yo estoy fascinada con las recetas que he encontrado tanto en libros como en la red... Experimento, me divierto cocinando y lo más importante, me alimento sin que eso implique la muerte de alguien. Me siento ligera, sana, contenta... La sensación interna es distinta en comparación a hace unos años, cuando aún no entendía el significado ético y moral del vegetarianismo.

 Al igual que a muchos, a mí me hubiera encantado que de niña alguien me hubiese orientado y educado para crecer siendo vegetariana... a estas alturas seguramente ya sería vegana. Pero no fue así y esa sensación del "si hubiera sabido antes" me motiva a informar a la gente que desconoce qué hay detrás de esos muros que separan una granja industrial del mundo exterior.

Hoy soy vegetariana... y sé que en un futuro no muy lejano me sumaré a las fuerzas veganas, ésa es una de mis principales metas.

Claudia Eyline Ortega

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