Si ellos supieran
Mis padres eran vegetarianos, así que para mi no hay opción de comer animales. Siempre entendí que no eran comida sino otros seres con los que compartimos el planeta. Lo más difícil de ser vegetariana era de niña en la escuela, cuando me tocaba quedarme a comer y los compañeros se reían porque yo no comía lo mismo. “Carmen no tiene dinero para comer carne” me decían. Yo era pequeña y no podía explicarles bien las razones éticas, pero les decía “los animales son mis amigos y yo no me como a mis amigos”, la típica frase de Bernard Shaw que mis papás me enseñaron.
Conforme fui creciendo fue cada vez menos necesario enfrentarme a las burlas y algunos amiguitos hasta me decían que tampoco querían comer animales pero sus mamás los obligaban. Yo tuve mucha suerte de que mis padres me hubieran educado en el respeto hacia otras especies, pero lamento mucho que a los niños no se les haga ver que los animales que tanto les gustan son luego la hamburguesa, el nugget o el filetito. Si ellos supieran cómo se cría, transporta y mata a los animales, no se los comerían. Seguro.
Carmen Rivas

